Portugal tiene muchos estilos de vinos y aromas, incluyendo algunos aromas fascinantes que no se consiguen encontrar en ninguna parte del mundo. Independientemente de la ocasión o del plato, basta procurar un vino adecuado en Portugal. 

Claro que puede degustar un buen vino y que no sea específicamente escogido para acompañar con la comida que tiene un su plato y apreciar ambos individualmente. No obstante, algunas combinaciones gastronómicas y de vinos son mejores que la suma de las partes individuales y algunas comidas serán discordantes inevitablemente con algunos vinos. No se puede generalizar siempre, pues la receta para platos tradicionales puede variar, considerando el hecho de que los vinos portugueses sean tan distintos, incluso dentro de sus propias regiones, sobre todo cuando se tiene en cuenta en número cada vez mayor de «Vinos Regionais». 

Los viticultores y enólogos dejan su sello en los vinos que producen y, aunque en los vinos DOC, existe una gran variedad de uvas y mezclas de dos variedades o más. Existen muchas facetas en cada vino que influenciarán la gastronomía más adecuada para acompañar; la uva, los niveles de acidez, las notas afrontadas, la madera, el nivel de dulzura y la intensidad. 

Cuando te encuentres frente a los lineales de un supermercado, una enoteca, o leyendo cuidadosamente la carta de vinos de un restaurante: ¿cómo va a seleccionar el mejor vino para cada ocasión? Dejo aquí  algunas indicaciones básicas para escoger un vino. ¡Le invito a experimentar y vea si concuerda! 

Escoja un vino blanco fresco y de alta acidez si el plato fuera muy ácido (tal vez debido al aliño en la ensalada, vinagre, una salsa de limón, alcaparras o tomate). Un estilo de vino más suave tendrá un sabor menos intenso con comida condimentada. Los vinos blancos del norte de Portugal son probablemente más compatibles. Vinos de las regiones Vino Verde, Dão, Bairrada, Beir Interior, Lafões, región fresca y ventosa de vinos de Lisboa: Bucelas o Óbidos.

Los espumosos también tiene una elevada acidez, siendo muy compatibles para este tipo de comida. Existen muchas opciones de elección: Óbidos, Barirrada, Távora-Varosa, Douro, Dão y Beira Interior.

Los vinos blancos secos y aromáticos son un buen acompañante para marisco y comida asiática ligeramente condimentada, especialmente india o tailandesa, siempre que no sean platos agridulces.

Los vinos  aromáticos pueden ser una buena elección cuando en un plato se utilizan ingredientes como jengibre, hierba de limón o cáscara de naranja, cebollas y pimientos dulces. Procure vinos con la uva aromática Fernão Pires; esta prevalece en el área Vinho Regional de Lisboa, también designada por Maria Gomes (Bairrada). Otras opciones aromáticas pueden recaer en el Alvarinho y Loureiro (Vino Verde) y Moscatel, que a veces son secos (Península de Setúbal).

Es verdad que los vinos blancos acostumbran a ser la mejor opción para acompañar pescado y marisco. Pero algunas salsa de pescado blanco pueden crear una excelente compatibilidad con el vino tinto; cocinar el pescado en vino tinto puede funcionar aún mejor. El vino tinto es el preferido de los portugueses para acompañar bacalao y pulpo o calamares en salsa de vino tinto. Los vinos tintos, especialmente de la uva Baga (Bairrada), quedan sorprendente buenos con atún fresco y el vino verde tinto puede revelarse una combinación fantástica con sardinas asadas. Pero los vinos blancos portugueses son considerados a mejor opción para el salmón y la trucha del mar. Como alternativa se puede experimentar un rosado seco para acompañar pez espada. 

Un plato salado que incluya algún sabor dulce suave (tal vez proveniente de verduras, fruta o de un toque de miel) combinará mejor con envino que tenga también un toque dulce o un carácter frutado vibrante que sirva para captar el nivel de dulzura. Pruebe un Vinho Verde de marca (en vez de un vino de base seco) o un rosado de marca. Un tinto suave, super frutado del Alentejo también es una buena combinación para acompañar la comida, a pesar de ser un vino seco. 

Un vino seco tendrá un sabor insípido si fuese servido como postre. Esta es la altura perfecta para un vino dulce o licor oso: el dulce Moscatel de Setúbal o incluso el vino de Oporto o de Madeira. Un Moscatel típico complementará a la perfección mucho de los sabores encontrados en los postres, en especial de almendras, chocolate, café o nota cítrica. Pruebe el Oporto LBV con tarta de café o mousse de chocolate. La uva Malvasía de Madeira combina con tarta de miel local, frutas tropicales y postres a base de frutos secos o chocolate con leche. 

Los vinos tintos con muchos taninos son difíciles de combinar con la comida. El tanino es el sabor amargo que naturalmente sentimos cuando masticamos una semilla se uva o cuando la bolsita de té es dejada en la tetera demasiado tiempo. Algunos ingredientes en la comida hacen que estos taninos sepan más amargos: yemas de huevo, natas, queso derretido, espinacas, apio, eneldo y muchas especias. En este caso es preferible escoger un vino blanco o rosado. 

Los vinos tintos buenos y caros pueden ser muy tánicos cuando son jóvenes y todos los tintos adquieren un sabor más suave y mensos tánico a medida que envejecen. Los vinos más tánicos en Portugal son los tintos clásicos de Bairrada y del Duero, que combinan bien con caza, casería, estofados de carne y otras carnes ricas en salsas.

Cuando se tenga preferencia por beber vino tinto, se puede combinar un vino con cuerpo más suave y ligero con carnes blancas y con la mayoría de los platos simples de carne roja. En este caso, un vino tinto robusto y/o tánico puede sobrepasar a los sabores se estos platos mencionados. Pruebe un tinto suave del Alentejo, un tinto leve y fácil de beber del Ribatejo, un elegante tinto de Palmela, Algarve o Alenquer, un tinto ligero de Óbidos o un buen y maduro tinto de cualquiera de las regiones. La acidez fresca de un tinto del Dão puede cortar la riqueza de algunos platos de carne. 

Los tintos robustos y tempestuosos del Douro, Dão, Bairrada y Alentejo pueden encubrir sabores delicados de la comida. Los sabores intensos de a comida pueden enmascarar completamente el sabor de los vinos blancos suaves y los vinos con crianza en roble, sanan tintos o blancos también pueden prevalecer en un plato sutil.

Los quesos tienen muchas formas, sus sabores varían mucho.Muchos quesos distintos no combinan con determinados vinos. Pero algunas combinaciones de vino y queso son divinas. Y los mejores vinos para quesos tanto pueden ser blancos o tintos, secos o dulces, Oporto o Madeira…